Así te sentías me dijiste...
“Nunca se está sola por
casualidad”… te dices a Ti misma, mientras colocas tu café en la barra y tratas
de acomodarte en ese horrible banco que pareciera ser más alto de lo necesario.
Indiferente a lo que sucede a tu
alrededor, Intentas entender aquel clima que te parece inspirador. Aun cuando
las grises nubes sean lo contrario para los demás.
Tú eres Única. ¡¡Claro¡¡ ... ¿Quién diría lo contrario?
Aquí estas Tu. Sudando frio,
Tragando Saliva, concibiendo toda clase de pensamientos, cuestionándote a Ti
misma llegando siempre a la misma conclusión.
Deseando que alguien pudiera ver que te
sientes morir por dentro.
Alguien desea estar contigo mientras
Tu lloras. Mientras Tú te sientes tan sola, desesperada,
Tan… Vacía.
Te veo a través de la Vitrina,
Sentada.
Con los ojos cristalizados por las
lagrimas a punto de salir, producto de aquel sentir indescriptible que tratas
de ahuyentar fingiendo alegría cuando lo
que sientes es soledad. Evitando hablar de eso que te lastima, aquello que
según Tu es mejor callar.
Aquel café se ha terminado.
Ves tú reloj como si fueras a llegar
tarde a algún lugar.
Te levantas, Te vas.
Te haces la desentendida a todo
aquello que acaba de pasar. “Fue solo en
Mi mente” dices en voz baja.
Yo escribo esto porque es lo que tus
ojos me cuentan.
No fijas que no sabes de lo que aquí
hablo, porque desde que Yo te conocí, Aún en mis sueños te he visto llorar.
Para: L. K.


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