Ellos…
El día se
termina, la luz del Sol desaparece.
El Silencio
me envuelve. El pasado me alcanza, me lastíma, me duele.
Cosas que no he de contar, cuadros plasmados en mi
mente que nunca podrán ser borrados.
Cuadros que
decoran las paredes del recuerdo, mi recuerdo.
Sucesos que
al caer la noche pasan por mi cabeza como una película de horror.
Episodios
dejados atrás por el tiempo mas no por el olvido, regresan para usurpar el
presente, para tornarse en mi realidad.
No importa
que tantas lágrimas derrame para hacerlos desaparecer, son como tinta indeleble
en el Alma.
La depresión
y el desespero tocan de nuevo a mi puerta, vienen sin invitación.
Me gritan:
“Déjanos entrar” y sin importan que tanto me oponga, siempre están Ahí, respirándome sobre el cuello.
Ellos cavan
un profundo abismo en el corazón que quizás nunca pueda ser llenado.
Jugando en
el laberinto de mi razón siempre obtengo el mismo resultado.
Entre más me
busco, más me pierdo.
Es una
prisión dentro de Mi erguida con muros de negación de la cual siento no poder
escapar.
Mi mirada se
pierde, mi pensamiento se nubla. Empiezo a alucinar.
Comienzo a
ver como se dibujan siluetas aterradoras en la Oscuridad.
Oscuridad
que con cada hora que pasa me va consumiendo. Me sumerge en un profundo sueño
del que a veces no quiero despertar.
En los
momentos de soledad puedo escucharlos arrastrarse por el suelo. Se esconden en
cada rincón de mi ser como las ratas que son.
Mis labios
tiemblan y mi piel se eriza al ver como salen de su escondite.
Yo sé que
ahí están y no se irán.
No se irán
porque son parte de Mí y Yo parte de ellos.
Es mi pasado
tormentoso.
Ellos son
mis recuerdos indeseables.

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